Vivimos en una sociedad sumida en una grave crisis de identidad. Una sociedad postmodernista, extremadamente consumista, que sigue imponiendo modelos mediáticos, normas, modos de ser individualistas y extravagantes, ritmos frenéticos, competitividad voraz hasta el cansancio, incluso en los colegios, institutos, universidades, ambiciones sin límite, incluso sin considerar que existe el “otro”.
Esta sociedad llamada “líquida” por el sociólogo Bauman, estudioso de la identidad social actual, se amolda a los intereses políticos o económicos de turno, es una sociedad que carece de identidad. Para esta sociedad no existe el “ser”, tampoco una ética, existe el “tener” y un sin número de “éticas”. Es mejor hablar de ciudadano global porque conviene alejarse de la búsqueda de la propia identidad… para algunos es mejor no tener conciencia. Sobre esta realidad preocupante, Cantelmi y Laselva llaman la atención muy claramente: “… La sociedad individualizada es una sociedad de seres anónimos e infelices, y sobre la soledad del ciudadano global… el poder podrá reforzarse no sólo sin encontrar resistencia sino con el consenso de las masas cada vez más manipuladas y ocultamente persuadidas…”.
El concepto de identidad surge entonces como un valor necesario, la identidad no viene regalada, no cae del cielo especialmente en el contexto de personas que se van formando o que inician su primer trabajo en una institución o empresa. El significado lingüístico de identidad según el diccionario de la Real Academia Española “es la conciencia que una persona tiene de ser ella misma y distinta a las demás”.
Tomando en cuenta esta definición referida a la identidad, como conciencia colectiva en un país, en una institución, en una empresa, ésta será entendida también como un logro. La toma de conciencia no es inmediata, es evidente que tiene y necesita un proceso para percibir qué son como cuerpo, qué les hace diferentes a los demás. El Diseñador gráfico al recibir el encargo de diseñar un logotipo debe de tener en cuenta esta enorme responsabilidad, su misión será crear una gráfica capaz de representar lo que es esa institución, esa empresa, ese colectivo, representar la más profunda esencia, el por qué están en esta sociedad y cómo la van a cambiar.
Desde la perspectiva de la comunicación visual, la identidad está dada por el “ser” propio de cada institución, lo que les hace en esencia ser distintos aunque trabajen en la misma ciudad o distrito. No es sólo el nombre el que “marca” la diferencia, a pesar del trabajo que dio el crearlo, hace falta “ser” auténticamente. Por ello en toda identidad para el diseñador gráfico y comunicador visual, siembre existirán tres elementos que la conforman y la hacen idealmente indivisible:
a. La sustancia: es lo que la institución o empresa es en su conjunto, esta existencia como colectivo como identidad y como cuerpo la distingue de las demás asociaciones, colegios o instituciones. Es única e irrepetible, auténtica y veraz esta es la parte que a todo diseñador debe hacerles soñar, hacerla propia ayudará mucho en las primeras ideas del logo y el futuro manual de identidad corportativa.
b. La forma: es lo que se ve materialmente, la estructura, los colores, las formas típicas, la fachada, el uniforme, todo lo visible y material que hable de la sustancia. Aquí entra todo el conocimiento práctico y teórico que el diseñador tiene donde la forma, el color, la tipografía y composición unidas deben lograr el símbolo ideal que perdure el tiempo.
c. La función: es la orientación, el rol que desempeña, el trabajo u obra que realiza y por ello se le reconoce e identifica. Por sus obras, por el servicio que presta al distrito, a la provincia, al país, se le reconoce. Esta es una conquista lograda por años de trabajo, de la misma institución, de la empresa… esta característica especial, de forma particular de las instituciones que llevan más de 5 años de vida es primordial valorarla y fuente de inspiración para la creación del logo.
La institución o empresa no puede ser mostrada como una persona individual y tampoco como un conjunto de partes, correría el peligro de verse fragmentada. Se hace necesaria una identidad que dará unidad a todo el cuerpo y a su vez será la imagen que dará a la sociedad donde se encuentra inserta y donde vive sus ideales. Esta identidad es presencia y existencia, es juicio y valor, todos fusionados comunicando hasta el último hálito de vida.
La identidad es parte de una experiencia de relación, no sólo es imagen visual, reúne una serie de características que desbordan lo material.
El comunicador y fundador de la comunicación visual, Joan Costa, nos da un acercamiento más profundo acerca de esta identidad.
“…Las cosas reales en sí mismas y estas mismas cosas representadas en imagen, conservan la presencia de la propia forma, por medio de la cual estas son reconocibles y memorizables. La identidad es, pues, esencia y apariencia. Percibir la identidad-identificar- es experiencia, esto es, un dato de conocimiento y una apropiación psicológica…”
Los tres elementos, sustancia, forma y función, conforman una dependencia intrínseca, todos ellos son interdependientes y se implican e influyen de modo recíproco. Esta es una unidad integrada, es la identidad de un cuerpo formado por personas que trabajan, educan, dialogan pero que viven y forman parte de una institución. Incluso cada una de estas personas será reconocida por un conjunto de signos perceptibles, que les pertenecen y están dentro de sus características y que de alguna manera también han abrazado libremente, por tanto, se convierten en unos signos de identidad.
Finalmente, a pesar de estar inmersos en una crisis de identidad en nuestra propia sociedad, en nuestro propio país, el diseñador, el artista, toma fortaleza de su mirada interior, aprender a trascender siempre primero observando lo más importante la razón de ser de la institución, qué es lo que los mueve, cuáles son sus sueños, son conversaciones con el cliente interminables, disfrutando de nuestra vocación social, toda la vida nos la pasamos preocupados es saber cómo podemos comunicar para los demás. Como diseñadores y artistas debemos conquistar este espacio profesional… el desarrollo de un logotipo no puede ser el resultado de gráficas presentadas en dos o tres días, sin haber conocido ni siquiera al cliente, ni su espacio, ni a las personas que viven, esto sería irresponsable.
Hoy más que nunca la identidad de una institución o empresa es un valor que hay que cuidar y respetar, para todo diseñador, la identidad corporativa siempre será todo ese conjunto de signos auténticos y veraces de una institución que son propios de su sustancia, forma y función y que son comunicados como símbolo de un cuerpo conformado por personas que libremente han elegido abrazar un mismo objetivo e ideario. Es un valor, un potencial valioso que hay que descubrir, tomar conciencia y luego vivir con veracidad y autenticidad.
Mg. Miguel Ángel Alomía Desmé
Diseñador Gráfico
28-9-2025
A WordPress Commenter
septiembre 10, 2025 at 3:01 am
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